Alejando un poco la perspectiva, se ve que la pieza del rompecabezas no encastra. Intente todo, desde golpes hasta palabras suaves, inclusive intente suavizar las aristas. Y todavia no encastra.
Alejandome un par de pasos mas, termino de entender el panorama; esa pieza no pertenece al patron, al dibujo. Es idiota intentar hacerla encastrar a la fuerza.
Son dos naturalezas distintas, una llena de colores y vivaz, y la otra... Bueno, necesito decir mas?
Publicado por
Etelvina Diversion
12:26
Se siente el respiro de la coraza, otra vez ubicada en el lugar correspondiente. Es decir, se siente el acorazamiento del alma y el temor que mueve mis hilos, que limita mi actuar.
Mi existencia podria verse reducida sin alterar el entorno, sin que hubiese cambio alguno y de cierta forma, me es un alivio. Se que no voy a ser mas que una gota estrategicamente ubicada para sacarle un poco de dulzura a un cafe trasnochado.
Las gotas corrieron por su rostro, quebrando el blanco inmutable, haciendo puente en su nariz y desfalleciendo lentamente. El agua salia sucia o ya no lavaba sus culpas.
La esponja chocaba contra su piel una y otra vez, con un ritmo demencial... Y las gotas y el llanto se fundian.
El agua no hizo su magia, esta vez.
Todo lo que habia conseguido, empezo a flaquear. Crei que la corona me otorgaba castillos solidos e inmunidad diplomatica, pero heme entre los trastes otra vez.
Profesion: Escritora frustrada.
Aunque visto y considerando que hace mas de dos meses que no me siento **REALMENTE** a escribir, es tiempo de dejar la parte de "escritora" atras.
Ya no se ni que digo, nose ni para que lo digo y mucho menos se si alguien escucha. Siento que le regalo palabras al viento todo el tiempo.
Vivo con miedo, me desconcierto o peor: ME DESCONOZCO.
Lo verdadermente extraño es saber que todavia mantengo las ganas de correr, simplemente mutó aquel montruo, mientras ayer corria de ellos, hoy corro de MI.
Veo solo gotas, ya no hay ventana y mucho menos ciudad. Hoy la urbe empieza (y termina) en la punta de tus dedos. Reinas sin darte cuenta que ocupas un trono de alquiler, y que cada uno de tus subditos no son mas que coloridos maniquies.
No me vas a creer, D, pero siento la piel pegarse a mis huesos. Los siento resonar con hastio, hasta con algo de esperanza, con algo de felicidad. Porque cuando el suspiro no sea mas que un hilo de plata, a punto de cortarse, sera el momento de asumir la derrota, sera el momento de contarle a los niños que ahora los monstruos son dueños del planeta y que todo lo escrito, lo prometido no fue mas que una utopia, sera hora de vestirse opaco para despedirse una vez mas.