Publicado por Etelvina Diversion , viernes, 4 de marzo de 2011 5:13

Tirados en el piso, contabamos cuervos. Cuervos que, por el brillo de sus plumas, parecian estar hechos de onyx puro, cuervos que buscaban robar el romance que no supimos cuidar.
Reiamos, nerviosos, ante la amenaza inminente de los cuervos. Internamente sabiamos que era el mejor final, que todo ya estaba dicho mucho antes de la aparicion de tan compasivas bestias. Cuando su vuelo nos rozaba ya, solo nostomamos de las manos y nos dejamos hacer.

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