Publicado por Etelvina Diversion , lunes, 21 de septiembre de 2009 8:19

Son las dos de la mañana, Y no hay rastros de sueño alguno en mi cama. Cero rastros, cero gente, sera otra noche en soledad.
Me levante, y baje a la cocina, agarre un paquete de papas fritas, y me sente en el sillon. Me dispuse a prender la tele, buscando alguna pelicula bizarra, buscando perder el tiempo.
Pero cuando la prendi, me encontre con algo aun mas atrayente: lo encontre a El, sonriente, perfectamente peinado, con un bronceado envidiable, y una sonrisa divina. El me hablaba directamente a mi, queria ser mi amigo, mi compañero, buscaba comprenderme.
A medida que el hablaba, yo comia papas fritas, pero el tenia toda mi atencion. Se movia con gracia, hablaba con elocuencia, y sonreia de manera sincera. Cuando me quede sin papas fritas, me di cuenta de la triste realidad: ya eran las cuatro de la mañana, yo estaba sola, un sabado a la noche, atiborrada de papas fritas, mirando como un hombre perfecto me vendia una juguera, y si los llamaba ya me daban un practico cuchillo, capaz de cortar hasta acero.

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