Publicado por Etelvina Diversion , lunes, 23 de agosto de 2010 9:18

A veces la mente me regala un olvido, un dia de paz absoluta.
Ese bendito dia, apenas apoyo los pies en el piso (nunca tan calido) la felicidad es infinita.
PUEDO DARME EL LUJO DE DEJAR DE SOÑARTE!
y asi, caminar arrastrando los pies por el piso, andar sin ese vuelo suave, sentirme a pleno y sin planear.
No ser tu muñeca por un par de horas, seguir las perversiones de mi cabeza... Placer infinito.

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