Publicado por Etelvina Diversion , sábado, 22 de mayo de 2010 17:11

Nunca crei llegar a esto. Mis muñecas, mi traje y mis anillos, enredados entre sus cuerdas. No me permito implorarle misericordia a sus ojos, nunca tan oscuros como hoy. El papel de sumision no es el que mejor le sienta a mi garganta, ya roida por el tiempo, sin embargo me pierdo en su boca, en el espacio que queda entre lo carmin y su lunar, trayecto sutilmente perverso.
Llegue a la oficina, el ambiente esta bastante raro. Ocho horas por delante, lentas, eternas. Mi trabajo es el de un refinado automata, mismos comentarios, mismos problemas... cero soluciones.
Mi acto esta creado exclusivamente para resguardarte, para alejar ese perfecto mundo de lo moralmente correcto, esconder todo rastro de el bajo un manto de aparente calma. Nunca nadie sospecho nada, pero debajo de mi piel , corre la sangre y junto con ella, mis instintos.
Tus azotes tienen la crudeza del terciopelo, una mirada basta para disipar el humo y dejarme caer,entre tus brazos. Tu violencia me tienta, me desarma; mis labios no toleran la espera. Pero lo mas atrayente,lo mas hipnotico, es ver a traves de tu locura, de tus mundos. El descubrir tu fragilidad al llegar el sol y el ritmo al que danzan tus costillas cuando cantas. Por esos momentos entregue todo, para saberme a la espera de alguna de tus caricias caprichosamente furtivas. Ya entregue todo, aca me tenes, callando y esquivando tu mirada.

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