Tres tristes tigres, tres.
ahogados en la miseria, perfumados con whisky añejo,
dicen que es muy tarde, y que "chau chau, hasta luego".
Los tigres de pelaje mas brillantes, estan llenos de golpes,
hasta cortados.
Solos contra el abismo, solos.
Nadie los cuida, solos.
Pido a gritos alguien de mi lado de la cancha,
vos estas jugando a matar.
Perdes el tiempo,
¿Nadie te aviso de mi no existencia?
todos dicen que no hay vuelta que darle,
que hay que respirar hondo, y salir a ganar
(sin importar que tan poco me importen los trofeos)
Brillo ajeno del metal,
pero mas propio qe tus brazos.
No pude contenerme a ser motivo,
del puñal en tu espalda.
Imposible rechazar el regocijo,
de verte, desapareciendo,
en el piso.
Tanta vida, tantos años...
resumido en un par de minutos.
No estaba segura de querer existir,
Ni siqiera estaba segura de su propia existencia.
Su mascara, era su imagen mas real,
acostumbrada a años junto a ella.
Un dia, vio pasar al amor de su vida
y se tapo los ojos, para no desear
(acostumbrada a nunca tener lo que realmente queria).
Con media sonrisa, se libro del compromiso,
segura de no haber levantado sospechas, sello sus labios,
y se llevo ese instante a su tumba,
creyendose, por primera vez, dueña.
La luna se refleja en mi vaso de brandy,
anunciando el momento esperado,
llamando al angel caido, cuidando a
las criaturas nocturnas.
Mis ojos al desnudo,
que mi piel que condena.
y ahora la luna, reina, majestuosa,
en silencio eterno, desde mi copa de champagne.
Un gusto haberte conocido,
guarda bien el secreto.
Publicado por
Etelvina Diversion
11:33
Un paso mas, y el abismo.
Un paso me separa de ese silencio interno, de la calma ansiada.
Respirar hondo, e imitar pajaros, imitar libertades.
Tenes la virtud de hacerme agua,
borrar todo rasgo alguna vez mio,
pero te rehusas a borrarme.
Negas todo pedido de clemencia.
Me sostuviste la mano, cuando quise volver a pecar.
Buenos augurios, de precision de quirofano, y sonrisa macabra.
Nuestro lujo siempre fue Plant.
Mi pulso iba in crescendo, con robert como guia.
El salvajismo se despertaba, ante tu mirada absorta.
Las copas volaban, y ya nada iba a ser como antes.